sábado, 26 de noviembre de 2016

Causas Segunda Guerra

El fracaso de la Democracia y la Gran Depresión[editar]

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, casi todas las pequeñas naciones de Europa oriental habían implementado sistemas democráticos.16 Sin embargo, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, estos sistemas habían sido reemplazado por gobiernos autoritarios. La falta de experiencia democrática de estos pueblos, la presión de las minorías étnicas, el alto gasto militar y los conflictos religiosos fueron unas de las razones que hicieron sucumbir a los gobiernos democráticos de Europa oriental.16 Igual de importante fue la indiferencia de las democracias occidentales a la constante interferencia de Alemania y la Unión Soviética en los asuntos de naciones que, en parte, habían ayudado a crear;16 finalmente, estas últimas terminaron sucumbiendo a la influencia germana.
La llegada de la Gran Depresión en 1929 catalizó el fin de la democracia en unos países, incluyendo a la República de Weimar. A inicios de ese año, la inestabilidad política de la república parecía ser cosa del pasado. Los socialdemócratas estaban recuperando los votos perdidos luego del Tratado de Versalles, y los nazis eran una pequeña minoría en el Parlamento. Además, Austria y Alemania estaban recibiendo préstamos estadounidenses que, junto con el comercio externo, constituían la principal fuerza motriz de su economía. Sin embargo, la llegada de la Gran Depresión motivó la suspensión de estos préstamos, y arrojó a las naciones germanas a una nueva crisis económica; miles de trabajadores fueron despedidos e importantes bancos empezaron a colapsar. La caída del comercio externo mundial, por motivo de la recesión, terminó por profundizar la catástrofe alemana. Los miles de desempleados, 45% de la población activa, fueron entonces suelo fértil para el discurso incendiario de Hitler.17
El discurso revolucionario de Hitler fue más exitoso durante la Gran Depresión.
En las elecciones parlamentarias de Alemania de 1930, los nazis consiguieron 107 asientos en el Parlamento, convirtiéndose en el partido más votado después de los socialdemócratas. En medio de la crisis, el pueblo alemán acudió a los partidos más radicales, ya que los comunistas también experimentaron una ganancia importante y se convirtieron en el tercer partido nacional. Con estos resultados, las fuerzas democráticas fueron incapaces de conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar, y desde 1930, el Presidente Paul von Hindenburg empezó a gobernar por decreto, seleccionando al Canciller sin aprobación del Parlamento. En enero de 1933, el ex-Canciller Franz von Papen logró convencer al senil Hindenburg que si nombraba Canciller a Hitler, lograría acorrarlo.18 Hitler fue nombrado Canciller el 31 de enero de 1933, y en poco tiempo logró neutralizar a Papen y barrer los últimos vestigios de democracia, con la complicidad del Ejército, obteniendo la libertad necesaria para iniciar su programa político.
La Gran Depresión no sólo desestabilizó el gobierno alemán, en Austria, el Canciller Engelbert Dollfuss utilizó este escenario de catástrofe económica para ejecutar la "Ley habilitante económica para tiempos de guerra", promulgada en 1917, en plena Primera Guerra Mundial. Estando a punto de perder su mayoría parlamentaria, suspendió el Parlamento, aplicó la censura en la prensa, disolvió el poder judicial y prohibió a los partidos políticos opositores.19 Austria entró a una etapa llamada Austrofascismo, que acabaría con la democracia austríaca y facilitaría la entrada de este país a la esfera de influencia alemana.
El ascenso de los nazis al poder impulsó la aparición de movimientos similares en distintos países de Europa oriental. En Hungría apareció el Partido de la Cruz Flechada, en Polonia la ONR-Falanga, en Rumania la Guardia de Hierro y en Checoslovaquia la Guardia de Hlinka. Todos estos movimientos eran antisemitas.20 Para 1938, la única democracia saludable en Europa oriental era Checoslovaquia.21 22

Expansionismo, apaciguamiento y aislacionismo[editar]

Aunque la amenaza del Anschluss hizo que inicialmente Mussolini viera a Hitler como una amenaza, el carácter revisionista de sus políticas exteriores terminarían convirtiéndolos en aliados.
Las ideas geopolíticas de Karl Haushofer tuvieron gran influencia en Hitler, específicamente la teoría del «espacio vital». Mientras que la opinión pública alemana deseaba restablecer las fronteras previas a la guerra en el este, los nazis iban más lejos. Ellos clamaban que Alemania debía modificar sus fronteras nacionales para que incluyera a todos los alemanes étnicos,23 y que debían conquistarse nuevos territorios en el este de Europa,23 desplazando a los pueblos eslavos, que eran considerados genéticamente inferiores por Hitler. Alemania se convertiría de esta manera en un imperio continental, evitando un choque directo con el Occidente,23 24 y acabaría con el bolchevismo ruso y los judíos en el proceso.25
Alemania no era el único país europeo que deseaba revisar las fronteras. En el sur, Benito Mussolini soñaba con recrear el Imperio romano;26 y planeaba la conquista del Imperio de Etiopía, nación miembro de la Liga de Naciones. Cuando Hitler llegó al poder, Mussolini intentó acercarse al Reino Unido y Francia, formando parte del Frente de Stresa para hacer frente a las intenciones alemanas de anexar a Austria. Sin embargo, este frente fue débil y colapsó cuando Italia finalmente invadió Etiopía, en octubre de 1935. Con esta campaña, Mussolini planeaba preparar su ejército para ejercer una futura política exterior agresiva y para hacerse un lugar entre las potencias mundiales.27 Francia y el Reino Unido reaccionaron tímidamente a esta invasión, impusieron un inefectivo embargo económico, y, sin desearlo, alentaron a Alemania para que continuara desafiándolos.28 Después de la participación italiana en la Guerra Civil Española, los británicos empezaron a considerar a Italia un oponente, y a su vez, Mussolini empezó a realizar planes para combatirlos en una futura guerra.29
Por otro lado, la llegada del nacionalsocialismo (los nazis) al poder trajo mejorías en las relaciones exteriores de la Unión Soviética. Las relaciones con los Estados Unidos, Francia, Polonia e Italia se reactivaron o estrecharon,28 y la nación euroasiática entró a la Liga de Naciones en septiembre de 1934Maxim Litvinov se convirtió entonces en una de las principales voces contra el expansionismo nazi; sin embargo, Stalin no estaba interesado en combatir directamente a Alemania.28 Preocupado de que estallara una rebelión durante la guerra, Stalin inició una serie de purgas; y mientras llamaba a las naciones occidentales a hacer frente a los nazis, al mismo tiempo mantenía conversaciones con estos últimos.28

No hay comentarios:

Publicar un comentario